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viernes, 17 de abril de 2009

Considere el ahorro como un gasto

En las empresas, una de las políticas más estudiadas es la remuneración de los propietarios o accionistas.

Teóricamente existen dos posibilidades de distribución de utilidades: o se le asigna una cifra fija periódica o se le considera como un porcentaje. (Obviamente pueden haber situaciones intermedias).

En finanzas personales las personas tienen ingresos y éstos son destinados al consumo y al ahorro.

Este ahorro después es canalizado a inversiones para que dichos ahorros puedan incrementarse o no pierdan su poder adquisitivo.

Una de las filosofías que han revolucionado la concepción de las Finanzas Personales es la de considerar al ahorro como un gasto. 

En las empresas como en las familias o personas el criterio de endeudarse o no depende de la consideración ¿para que? 

Endeudarse sin un propósito justificado no tiene sentido ya que genera gastos financieros.

Considerando que una persona o empresa está muy endeudada, la justificación racional para endeudarse sería que los gastos financieros de las deudas serian menores que las tasas de morosidad por atrasos en las deudas y en el caso de endeudarse para invertir, los ingresos de las inversiones deben ser mayores al costo de las deudas.

Analógicamente a las empresas, las personas pueden fijarse este gasto destinado al ahorro como fijo a variable, dependiente de algún parámetro.

Conceptualmente el esquema para elaborar nuestro presupuesto era anotar, por un lado, nuestros ingresos y por otro, nuestros gastos. 

Más exactamente, cuando hablamos de presupuesto, es mejor decir entradas y salidas, más que ingresos y gastos, porque en finanzas personales importa más el flujo de entradas reales más que la generación del ingreso o período de gasto. 

¿Que significa esto?

Por ejemplo, si tengo una renta que se genera en abril, pero que la cobro en mayo, el flujo debe anotarse en mayo y lo mismo los gastos: si compro financiando con tarjeta de crédito, no debo incluir el egreso en el mes del gasto, sino en el mes de pago de la tarjeta de crédito. 

La diferencia entre estos conceptos era lo que determinaba nuestro ahorro. 

Sin embargo, en la práctica, esa manera de presupuestar no daba buenos resultados, porque era común que hubiera ciertos “pequeños” e inesperados gastos, que siempre hacían que ahorráramos mucho menos de lo planeado. 

Las "necesidades" se hacían mucho mayores a nuestra capacidad de generar ingresos.

Por ello, varios autores y planeadores financieros estadounidenses descubrieron que la única manera en la que una persona puede ahorrar lo que requiere, es considerando al ahorro como una deuda con uno mismo y anotándolo en nuestro presupuesto como el primer recibo que tenemos que pagar al inicio de cada mes.

De esta forma, estaremos ahorrando “por adelantado” y el dinero que nos queda deberá ser suficiente para el resto de los gastos del mes. En realidad, lo que plantean estos especialistas es que nos pongamos en otro punto de vista: que manejemos nuestras finanzas personales de forma impersonal y disciplinada.

Una de las formas de aplicar y aprovechar estos conceptos se resume en siete sencillos pasos que enumeramos a continuación: 

1. Presupuesto: Elabore primero un presupuesto, es decir, escriba en un papel sus ingresos y sus egresos, por categoría y por mes. Considere la unidad que deberá planificar: una persona, una familia, un proyecto, etc.

Trate de hacerlo lo más completo posible, con el fin de que pueda obtener de dicho ejercicio una fotografía detallada del origen de su dinero y de sus patrones de consumo.

Algunas pistas para lograr una mejor precisión es basarse en los recibos que todavía conserve y en sus estados de cuenta. No olvide considerar el monto que destina para pagar sus deudas, además de los gastos no frecuentes, como pueden ser las vacaciones, la tenencia o el vencimiento de sus seguros. Separe los gastos en corrientes y no esporádicos. A los corrientes categorícelos en fijos y variables.

Agrupe además bajo “otros gastos” lo que requiere para pagar propinas, estacionamientos, etc. y que no vale la pen adiscriminarlos por su importanca económica. Ponga especial atención en estos rubros que frecuentemente son subestimados, La mayoría de las veces esconden grandesgastos considerados en su conjunto y serán posibles fuentes de ahorros.

2. Ajustes: Revise cuidadosamente dicho presupuesto y trate de afinarlo lo más posible.Esto significa que posiblemente, en un principio, los ingresos no concuerden con la suma de los gastos y ahorro.

Verifique cada concepto significativo tanto de ingresos y gastos. 

3. Derroches: Identifique los rubros en los que gasta demasiado y determine la manera de recortarlos.

Recuerde además, que si su presupuesto es demasiado rígido, difícilmente podrá cumplirlo, pero si es demasiado holgado, estará desperdiciando recursos importantes. Este es el principio de prudencia. En la doctrina contable, es el principio que dice si consideramos gastos: consideremos la opción pesimista y si son ingresos, no considerarlos realizados hasta que tengamos la seguridad bastante grande de que se concretarán.

A este respecto lo que digo es que hay que ser prudentes al aplicar el principio de prudencia, porque podría desvirtuar proyectos si se es demasiado conservador o desequiligrar un presupuesto si se es más optimista.

4. Ahorro: Determine su capacidad de ahorro. En el cuadro obtenido, reste en cada uno de los meses presupuestados sus egresos de sus ingresos. Verifique si esa cifra obtenida está dentro de los parámetros razonables de ahorro que se había planificado ya sea este de carácter fijo, como variables.

En esta etapa puede surgir la necesidad de hacer algunos ajustes de gastos.

5. Replanificación: Elabore un nuevo presupuesto con los ajustes de ingresos y gastos, exactamente igual al anterior, pero añadiendo a sus gastos fijos, en el primer lugar, al monto de ahorro que usted determinó en función de la realidad. 

Un presupuesto bien hecho debe tener equilibrio entre ingresos y gastos.

Esto no significa que necesariamente en todos los meses deba haber un saldo favorable, aunque esa sería la situación ideal. 

Posiblemente haya que corregir algunos meses a través de técnicas que permitan igualar ingresos y gastos a través de fuentes externas de financiamiento, que serán motivo de otra entrada. Básicamente, estas técnicas se basan en el reperfilamiento de deuda financiera a través de financiacion bancaria, el uso de las financiaciones de las tarjetas de crédito que no generen costo financiero, la posibilidad de pedir préstamos personales, vender bienes, etc. O sea técnicas que mejoren nuestros ingresos y disminuyan los flujos de egresos financieros.

6. Páguese a si mismo primero: Cada mes, páguese primero a usted mismo: Cerciórese de que el primer dinero que salga de sus ingresos es para su ahorro.

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, si usted tiene deudas, destine el monto de su ahorro para irlas reduciendo hasta terminar de pagarlas. como realizarla es motivo de otra entrada que ya fué tratada anteriormente, pero básicamente, elimine las deudas menores, luego las mas costosas y por último termine con todas sus deudas que generen gastos. Esto no significa que desaparezcan las deudas totalmente, tener un financiamiento es algo bueno, si se lo sabe usar; solamente debemos eliminar las deudas malas, que nos generan gastos financieros.

Si no tiene una cuenta bancaria donde guardar su dinero, guárdelo en una cuenta separada e inviértalo en instrumentos que le paguen un interés por encima de la inflación, con el fin de proteger su poder adquisitivo y de hacerlo crecer con el tiempo.

7. Controle el presupuesto con sus gastos reales: Lleve un registro detallado de todas sus entradas y salidas de cada mes, con el fin de que siempre sepa qué tanto ha gastado y cómo va con su presupuesto. Existen varias técnicas que pueden aplicarse para llevar este registro, que son motivos de otra entrada.

A medida que vaya obteniendo resultados, deberá ajustar el nuevo presupuesto con esa información valiosa. 

Por último, como hablamos de personas, el exóto del método dependerá de la motivación que tenga de alcanzar sus objetivos, para lo cual derías tener una disciplina y determinación para alcanzar los resultados.

La revisión de los resultados alcanzados permitirá motivarte a seguir planificando y el logro de las metas de ahorro te motivarán a aspirar e mejores logros.

lunes, 16 de febrero de 2009

Consejos de ahorro en economía doméstica

Poniendo las cosas en contexto:

En varias oportunidades he mencionado la necesidad de hacer un presupuesto para lograr una buena administración de finanzas personales.

En un resumen muy rápido podemos decir que debemos hacer un estado de situación financiero y considerar nuestros ingresos y gastos totales.

En la primera versión del presupuesto, una vez definidas la metas, es muy probable que exista un desequilibrio entre ingresos y gastos.

Es en ese momento que debemos redefinir las metasde corto y largo plazo, y considerar alternativas de ajuste en ingresos y gastos.

Es muy probable que los ingresos sean difíciles de incrementar porque a veces dependen de factores externos a nuestra voluntad, pero si podemos manejar el gasto.

Al hacer más pequeños los gastos, es posible que se generen ahorros que nos ayudarán a lograr las metas.

A continuación se sugieren algunos consejos de ahorro, que a la vista pueden ser insignificartes, pero que sumados pueden ser una biena herramienta para el logro de nuestras metas financieras.
Se basan en la idea de eliminar lo supérfluo, sin alterar la cobertura de nuestras necesidades.
Es también un elemento importante cuando se busca replanificar en forma periódica.

Consejos de ahorro doméstico:
Aunque no lo crea, pequeños ahorros, pueden hacer que las finanzas del hogar mejoren siempre que se cumplan con constancia. 

El ahorro del que hablamos se trata de disminuir el uso de productos y servicios dentro del hogar.

Lo primero que hay que hacer es analizar el gasto diario en el hogar.
La alimentación, productos relacionados al aseo personal o belleza, pueden ser objeto de revisión para conocer su importancia y conocer la posibilidad de ahorrar en algunos de ellos. 
La idea es tomar conciencia de la realidad y de nuestras necesidades.

Usar lo Necesario:
Muchos productos hogareños cumplen perfectamente su rol si se usa menos de la dosis sugerida. 
Por ejemplo, utilizar la mitad de la tableta contra los insectos, y no toda. 
También puede utilizar ambientadores, el suavizante o la cera para el piso, más diluida. 
Su casa y ropa seguirán igual de limpios, pero el producto le durará el doble. 

Usar transporte público: 
La gasolina significa uno de los gastos de mayor importancia en el presupuesto familiar, por esa razón será necesario tomar medidas para economizar en éste rubro. Usar el transporte público varios días a la semana, compartir el carro con un familiar o amigo, o hacer las diligencias cercanas en bus, significan menos gasto. 

Planificar las compras de la casa:
Antes de salir de compras es recomendable realizar una lista de lo necesario y ajustarse a la misma, para evitar compras innecesarias. 

Aprovechar ofertas:
En establecimientos con descuentos,  escoger productos de temporada son medidas importantes para el ahorro. 

Ahorro Ahorro en los servicios domésticos como el agua, luz y teléfono. Será necesario hablar con la familia para evitar un gasto innecesario en los servicios domésticos; apagar la luz al salir de una habitación o cerrar el paso del gas en el calentador automático de agua al salir de fin de semana pueden ser medidas de ahorro. 

Sea previsor:
Escoger los seguros adecuados para manejar correctamente los riesgos en seguridad a largo plazo tanto médica, vida, auto y hogar, aquello que impida un deterioro financiero. 

Deshágase de lo innecesario:
Vender lo que no usamos en los mercados de segunda mano ayudará a tener dinero extra. 

Cuide los gastos de entretenimiento:
El entretenimiento familiar, también es un aspecto que puede significar un porcentaje importante en el gasto mensual, por lo cual sería conveniente buscar nuevas formas de diversión durante el periodo financiero crítico. 
El ofrecimiento de museos, parques nacionales, cultura al aire libre, etc., suelen ser gratuitos y de gran calidad. 

Piense en reciclar:
Haga un estudio serio de todo aquello que usa desechable en su casa, y fíjese qué puede volver a ser reciclable por un tiempo. 
En esta categoría puede incluir filtros de café, moldes para hornear, absorbentes de cocina, entre otros.

Compre con inteligencia:
No use baterías desechables. Las recargables son una excelente opción. Además de ser una acción ecológica y contribuir a la salud del planeta, todas las baterías de juguetes, controles remotos, afeitadoras, calculadoras etc. se recargan y se utilizan nuevamente. 

Repensar las alternativas disponibles:
Sustituir algunas acciones de electrodomésticos. El ejemplo más rendidor es la secadora de ropa; en vez de usarla, séquela al aire libre. 

Consumos de cosméticos:
Estudie seriamente los productos cosméticos de la familia. Primero fíjese si puede prescindir de algunos o adquirir marcas más económicas. Por ejemplo en el caso del shampoo, una buena idea es comprar uno de inferior calidad y menor precio. 
Otra alternativa es comprar en cantidad y ahorrar por el descuento por volúmen, si se justifica.

Verifique los gastos de alimentación:
Volver a algunos alimentos naturales en vez de utilizar los prepreparados. 
Aprovechar las frutas de cosecha, comprarlas, desinfectarlas y congelarlas, es una buena opción. 
Además, en vez de enviar a los niños al colegio con dinero, prepare algo saludable y económico en casa.
Trate de eliminar de su presupuesto los restaurantes. Hacer la comida en casa y llevarla a la oficina es una excelente opción y significa un ahorro importante.

Gastos en mascotas:
Esto de los alimentos, aplica también a las mascotas. La comida preparada para algunas mascotas suele ser muy cara. Estudie su caso y fíjese si puedes sustituirla por lo menos de vez en cuando por alguna comida hecha en casa. 

Aproveche oportunidades de ahorro:
Use todos los cupones de descuentos y promociones,  pero con una regla de oro: "siempre que necesite el producto". Sólo lo estrictamente necesario..., pero más barato. 

Ahorro en la cocina


La alimentación es uno de los rubros que más generan gastos en el hogar. Pero es factible economizar y comer rico y saludable sin que se convierta en una pesadilla. 

Para hacerlo siga los siguientes consejos:

Planificar bien las compras diarias, semanales... elaborando un menú para cada día y sin recurrir a la compra improvisada de alimentos que posteriormente no podamos aprovechar al máximo. 

Utilizar productos de temporada, son más baratos y más sanos.

Buscar recetas baratas. Seleccionar buenas recetas de alimentos que no sean caros. 
Las comidas pueden ser igual de ricas (o incluso mejores) que las que llevan ingredientes caros). 

Controlar y comparar los precios de los alimentos. Chequear los precios de los ingredientes de tu lista de compra habitual en varios establecimientos comerciales y calcular el ahorro. En el caso de los precios difieran al alza o a la baja dependiendo de los alimentos, dividir la lista de compra en dos o más establecimientos. 

Conservar los alimentos apropiadamente. Congelar aquellos alimentos que puedan pasarse de fecha o no vayan a ser aprovechados por motivos inesperados o fortuitos. 

Aprovechar las sobras para hacer nuevos platos. Buscar recetas para las sobras de comidas. 

Hábitos de comida racionales y no compulsivos. Mejorar nuestros hábitos saludables de comida. General mente esto lleva consigo ahorros muy sustanciales de gasto. 

Prescindir de caprichos caros innecesarios. Tener disciplina para prescindir de caprichos ocasionales que quizás no sean tan necesarios si sabemos planificar nuestras comidas con platos variados, originales y no por ello caros. 

Mejorar nuestras técnicas de cocina, aumentado el rendimiento de lo que hacemos y evitando derroches innecesarios. Recuerda por ejemplo que en muchos casos, los alimentos frescos o menos cocinados son más saludables y nutritivos. Aprende a cocinar evitando excesos de grasas o de técnicas de cocina poco saludables.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Como elaborar planes realistas.


Planificación y Presupuestos


Para lograr financieramente lo que deseamos, tenemos que administrar dos limitaciones importantes:


· nuestra capacidad para generar ingresos y

· nuestras necesidades que nos condicionan a gastar lo que generamos.


El equilibrio financiero consiste en administrar la generación de ingresos de acuerdo a nuestras necesidades.


Generalmente somos mucho más creativos gastando que generando ingresos.


Probablemente, te haya pasado algo parecido a lo que me estoy refiriendo o conoces a alguien cercano que no puede manejar estas corrientes de ingresos y egresos.

Como había comentado en el artículo “de Ciego a Experto”, trataré de mostrarte problemas de las finanzas personales resueltas con herramientas probadas que utilizan las pequeñas, medianas y grandes empresas para gestionar sus recursos escasos.

Lo que te voy a plantear debe ser ponderado de acuerdo a tus expectativas.

En cualquier apreciación que hagás, te aseguro que usando estas técnicas, los resultados serán mucho mejores que si dejaras las cosas que funcionen por el impulso del destino.

Algunas de las herramientas más utilizadas en la gestión adecuada de recursos financieros son la utilización de planes y de presupuestos.


En este caso, el plan es la explicitación del que, cuando y como lograr las metas que te establezcas y el presupuesto, la cuantificaciòn en dinero, del referido plan, el cuanto.

Vayamos abordando paso a paso, cada una de las consideraciones más importantes para lograr el control de las finanzas personales o familiares.

Hablaré primero los aspectos que considero importante del proceso de planificación y después los de presupuestación.


La planificación:

La planificación puede definirse como un proceso continuo.

En la etapa inicial se definen la situación de partida, las metas a alcanzar, se analizan las alternativas y estrategias a utilizar para cada alternativa.


Algunas estrategias son fáciles de implementar en pasos que son claramente identificables, como en el caso de la planificación de un viaje, y otras requieren la ayuda de uno o más profesionales, como en el ejemplo de la construcción de una casa.

Cada proceso de planificación requerirá de herramientas de medición del grado de avance de nuestras acciones hacia sus objetivos.

En este caso, la elaboración de presupuestos nos permitirán adecuar el flujo de ingresos a los egresos. Con presupuestos bien hechos y bien implementados, existen buenas probabilidades de alcance de las metas planificadas.

Con el seguimiento del presupuesto, que es la materialización financiera de nuestros planes, se puede monitorear nuestro avance a la consecución de nuestras metas financieras y adaptar la estrategia de acuerdo a dichos resultados. El presupuesto es como una brújula de un barco, a medida que avanzamos, hacemos lectiras para ver si nos apartamos del curso previsto y corregimos nuestra ruta.

Una vez que avanzamos en el proceso de implementación de la planificación, se puede ajustar el curso hacia nuestras metas, o redefinirlas, en base a resultados claramente medibles. Podemos medir el avance obtenido, cuanto falta para alcanzar cada meta y reprogramar en caso de que nuestra visión inicial estuviera demasiado desviada de la realidad.

En el caso de una familia, debes trabajar con un equilibrio de ingresos y egresos de modo que cubras sus necesidades y te orientes a alcanzar tus otras metas en los plazos esperados.


A. Determina tu situación inicial:


Uno de las etapas más importantes del proceso de planificación es la determinación de la situación de partida.


1. Debes determinar los recursos existentes. Estos son los bienes de los que dispones para gestionar tus deudas y obtener algunas de tus metas.

Determina aquellos bienes y derechos con probabilidad alta de ser utilizados para alcanzar tus objetivos.


2. Debes establecer detalladamente tus deudas: En lo posible, el detalle debe ser tan completo como sea posible, por tipo, con montos y vencimientos.


3. Calcula tus ingresos fijos y variables: Serán de utilidad en la etapa de presupuestación.


4. Determina tus gastos fijos y variables: en la etapa de presupuestación deberán quedar explicitados en los flijos de efectivo.

B. Definición de Metas:

Se podría hablar mucho sobre este tema.


A continuación te menciono algunas de los aspectos que considero importantes en la elaboración de un plan adaptándolos a las finanzas personales:

1. Define Metas Claras: Al igual que las empresas, personas y familias, deben tener claro “hasta donde quieren llegar” en lo relativo a la administración de finanzas personales. Metas claras son una buena parte del camino recorrido.

Mi consejo: no sea avaro en las metas. Apunta hacia lo lejos y hacia arriba, pero con los pies en la tierra. La realidad después se encargará de llevar las cosas a los niveles reales. Si las metas son fácilmente alcanzables no habrá motivación. Por otro lado, una gran motivación es la necesidad, que nos permite desear superarnos.

2. Establece las metas por escrito: Debes establecer en forma clara cuál es el objetivo a alcanzar y dejarlo por escrito. Psicológicamente obra como un cuadro de órdenes pendientes de realización a la espera de su finalización.

Consejo: Escribe claramente cada meta: quiero comprar un auto de tal marca y precio, en tal momento.

3. Prioriza las metas: ten en cuenta el factor tiempo; las prioridades deben medirse en corto, mediano y largo plazo.

¿Cómo se calcula el corto, mediano o largo plazo?

No hay una definición, pero hay consensos generales en que corto plazo es un plazo inferior a un año, un mediano plazo es de tres a cinco años y largo plazo es superior a eso.

Deberías catalogar las metas en función de las prioridades y de tu realidad actual.

Ubicar cada meta en cada una de esas categorías quitará la ansiedad de movernos hacia todas las metas al mismo tiempo.

El proceso de planificación debería ser tal que minimizara los esfuerzos.

No importa que status social tengas, nivel cultural, si eres rico o pobre.

Este concepto se aplica a cualquier nivel en que te encuentres ya que depende de cada persona, de tus expectativas transformadas en metas y este es un concepto que depende de circunstancias, etapa de la vida en la que te encuentres, tus aspiraciones y deseos, tus motivos culturales, etc.

4. Metas realistas: basadas en la realidad, “con los pies en la tierra”.

Deberás realizar un estado de situación de la realidad en el momento que estés estableciendo tus metas.

Determina en una primera etapa los recursos con los que cuentas, cuanto es lo que debes y la estructura de ingresos y gastos de acuerdo a tus necesidades.

Esto será útil en la etapa siguiente: la elaboración del presupuesto.

C. La elección de las estrategias:


Estamos hablando de dinero y de alcanzar objetivos relacionados a él.

1. Analiza distintos caminos para lograr cada meta: Establecidas las metas, debemos analizar las estrategias para alcanzarlas.

Analiza las diferentes formas de obtener los objetivos. Descarta las de improbable realización.


Algunas metas serán expresiones de deseos dado que no están sustentadas en bases reales o autosostenibles.


Por ejemplo, la meta de realizar un viaje alrededor del mundo basado en la posibilidad de sacar la lotería, no es realista, aunque si es probable, con una probabilidad muy baja, dependiendo de la cantidad de números que compres.


Sin embargo, si esa misma meta se logra a través de un ahorro durante varios años de una porcentaje pequeño de los ingresos, es materialmente mas tangible, si se tiene la conducta adecuada para lograrlo.

2. Tu conducta debe estar acorde con la estrategia que utilizarás: Una de las estrategias para la obtención de tus resultados será el uso del ahorro.


Con respecto de la conducta, todas las personas son diferentes cuando se enfrentan al concepto de ahorro.


Algunas personas son muy disciplinadas para ahorrar y otras lo son para pagar cuentas.

Algunas se encuentran en buena posición para incrementar sus ingresos, otros prefieren contener gastos. De ambas formas se logra el ahorro.


Siempre conviene partir de un análisis de situación del momento en el que estamos planteando las estrategias.


Si mi única meta es lograr tener una casa de $ 500.000 y acabo de recibir una herencia de $ 2:000.000, mi situación me permite alcanzar la meta cuando lo desee, pero la realidad indica que estas oportunidades no son las que se nos presentan, ni a todos, ni mas a menudo.

3. Cada meta estará asociada a una estrategia diferente: Como se logren tus objetivos, dependerá de la comodidad que sientas respecto a cada estrategia, y a los resultados que te generan cada una de las alternativas.

Si tu estrategia es ahorrar reduciendo gastos para lograr la meta, perderás tiempo en lograrla, pero ganarás poder de negociación y posiblemente generarás dinero extra en el proceso de ahorro.

Por otro lado, existe la tranquilidad de que una vez alcanzada la meta financiera, ya no habrá que preocuparse por nada más que disfrutar de los beneficios de haber alcanzado el objetivo.


Por otro lado, si tu meta la quieres alcanzar en menos tiempo, comprar ahora y adelantar tiempo a través de una estrategia de financiación (pedir un préstamo), tu meta será alcanzada pero tendrá otros costos que deberás ponderar.


La mayoría de las empresas consideran el costo de oportunidad de comenzar un proyecto ahora, obteniendo financiamiento externo de una parte de la inversión. De esa forma, comienzan a generar ingresos antes.

La clave está en determinar que el beneficio obtenido sea superior a la carga de intereses de la deuda; o sea la rentabilidad incremental es superior al costo de financiamiento.


Del mismo modo, una decisión de endeudamiento para la compra de una casa familiar, por ejemplo, es una decisión adecuada siempre y cuando consideremos que el beneficio de tener la casa antes sea superior al beneficio de vivir en la casa de tus padres o arrendar mientras ahorras para comprarla.


Esta estrategia es adecuada según como sean las expectativas de cada persona.


Obviamente, esta última es más cara desde el punto de vista financiero y además generalmente no se logra la posesión de la propiedad, porque posiblemente haya una hipoteca que pagar o algo similar y además hay que pagar otros costos que en la primera situación ni siquiera se deberían considerar, como gastos de abogados, escrituración, seguros, etc., pero a nivel personal puede alcanzarse el mismo o maor nivel de satisfacción que en la primera opción.


No existe ninguna regla para decidir si es más conveniente una opción u otra.


Depende la predisposición que tengas a considerar esa estrategia como adecuada, el costo adicional entre una alternativa y otra (comprar al contado o a crédito) dependerá de la apreciación que tengas de los resultados obtenidos.

Y además, entre ambos extremos se pueden combinar distintos porcentajes en la estructura de financiamiente.


D. Evaluación de resultados y Retroalimentación: Como había comentado al principio, la planificación es un proceso.

Como tal, debe ser evaluado periódicamente.

Un aspecto importante a evaluar es el financiero y la herramienta a utilizar para realizarla es el Presupuesto.

Como resultado de la evaluación surgen diferencias (o no) que permitirán redefinir metas o validar su orientación a los resultados deseados.


De esa evaluación surgirán ajustes o retroalimentación del proceso de planificación.


En la próxima entrada, continuaré hablando sobre conceptos a tener en cuenta para la elaboración de presupuestos financieros y veremos como llevarlo a la práctica en un presupuesto real con la ayuda de planillas electrónicas.